25 | MAY 2017
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28 SEP | 2015
FC Barcelona, Barcelona, España
Johan Cruyff en primera persona: la revolución, la rebeldía, el fútbol y los cerdos
Charla con la gran estrella holandesa, que relata en detalla su carrera como futbolista y entrenador, y alguna de sus decisiones más polémicas.
L

a de él fue una elección precisa: Barcelona. Poco más de 40 años atrás, en el verano de 1973, Hendrik Johannes Cruijff rechazó irse al Real Madrid, que ya había llegado a un acuerdo con el Ajax, y eligió Catalunya. Su gesto cambió la historia del club blaugrana y su filosofía. En Barcelona lo encontramos en el Open Day de su Fundación. Habla Johan, y deja frases con su sello: "La base de Michels en el Ajax fue el colectivo. Nosotros queríamos cambiar las cosas y divertirnos". "¿Por qué Catalunya? Era una razón contra la dictadura". "Nunca quise entrenar, pero perdí todo en la crianza de [...]

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Suplemento semanal de fútbol internacional publicado en La Gazzetta dello Sport.
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[...] cerdos". A continuación, lo mejor de la charla publicada en Extra Time.

-Siempre fue un rebelde.
-¿Mi concepto de libertad? Decir siempre lo que pienso. La primera reivindicación fue cuando en el Ajax me promovieron de los juveniles al equipo de Primera, pero querían continuar pagándome como si fuera un joven. Pero lo más importante no es el dinero, sino la estima que uno tiene de sí mismo". 

Johan Cruyff, Ajax.


-En el Ajax llegó el fútbol total.
-Fue un invento de Rinus Michels. Este estilo de juego me sublimó. Tenía libertad y jugadores de primer nivel que me rodeaban. Esta fue la base de Rinus, el colectivo. Éramos un poco inconscientes, queríamos cambiar las cosas, proponer algo nuevo. Pero para nosotros ra natural, nos divertíamos. Michels encuadró el talento y nos hizo profesionales. Hasta entonces todos tenían un segundo trabajo, yo recién fui el segundo del equipo en tener un contrato profesional. 

-¿El Ajax fue como los Beatles y los Rolling Stones, algo revolucionario?
-Sí, era un período particular en la sociedad, en la música. Estaban los Beatles, George Best, el cabello largo... Hasta entonces sólo se había llevado el cabello corto. También era el período de posguerra, se necesitaba respirar, compartir nuevas experiencias, un viento de libertad. Nosotros en el campo no teníamos miedo de cambiar, de probar y de equivocarnos. Queríamos hacer un fútbol espectáculo, por ello éramos tan ofensivos y para lograr esto se debe ser técnicamente muy bueno. Además se necesita la sinergia entre los jugadores. Necesitábamos intercambiar las posiciones en el campo: los laterales tenían su zona pero también sabían ocupar los espacios de un wing, y viceversa, porque si los marcadores de punta perdían la pelota, eran los alas quienes debían relevarlos con la capacidad de un defensor, no con la capacidad de un wing.

-¿Por qué se dio en el Ajax y en Holanda?
-Porque es nuestra mentalidad. Somos un pequeño país que no nos ha impedido de viajar y de dominar el mundo. El primer desembarco en Nueva York fue holandés, llegamos a Indonesia, a Ghana, a Sudáfrica. Somos exploradores y conquistadores. No tenemos miedo a lo desconocido, a la necesidad de inventar. Si se fracasa se fracasa, no hay problema, pero al menos habremos intentado. No hay que tener miedo para equivocarse, forma parte de la vida.

Johan Cruyff & Rinus Michels.

-Es curioso que con dicha mentalidad, usted haya dejado Holanda en 1973 y se haya ido a España, una dictadura.
-Sí, todavía estaba Franco. Pero Catalunya, como el País Vasco, era una región contestataria al poder central. Y el Barça tenía a Rinus Michels en el banco, y antes había estado Vic Buckingham, un querido amigo. Y el dirigente Armand Caraben, quien me convenció de ir, estaba casado con una holandesa. 

-¿Qué episodio recuerda del franquismo?
-Mi hijo nació en Amsterdam en febrero de 1974 y lo llamé Jordi, patrono de Catalunya. En el registro civil español no lo querían anotar. "Se llama Jorge", me dijeron. "No se puede registrar un Jordi". Y yo respondí: "Pero ya lo hice en Holanda, así que si no lo registran aquí no es mi problema, en su documento ya aparece escrito Jordi, si quieren copiarlo, adelante, si no, invéntenle otro nombre...". Mi hijo fue el primero que fue registrado como Jordi en Catalunya. Esto para decir que yo estoy hecho así, se me asocia a conceptos como libertad y rebelión, pero no los he buscado jamás, sólo hice las cosas a mi modo.

-Y al final no quería convertirse en entrenador.
-Es así. La gente del fútbol vive en otra realidad. No tienes problemas, está quien piensa en tu ropa, en tu casa, el sueldo siempre es excelente... pero cuando te retiras existe una sensación de vacío. Te sientes perdido. Yo a los 36 años hice terribles inversiones: ¡crianza de chanchos! Todavía me resisto a creerlo. Fue una quiebra que me hizo salir de la burbuja de privilegio y allí tomé conciencia de la realidad. Me dije: deja los puercos, tu mundo es el fútbol... y entonces me puse a dirigir.

-Después de 20 años de gran jugador, ¿dirigir es más fácil?
-Sí, en particular mi experiencia de jugador blaugrana fue siempre ganadora. Eso me ayudó mucho a poder entrenar al Barcelona. Conocía ya la mentalidad del club y el hecho de conocer la singularidad de una institución es fundamental. Lo primero que hice como técnico fue comprar 4 vascos: Valverde, Begiristain, Bakero y López Rekarte. Los vascos son corajudos, no tienen miedo a nada. Necesitaba tener gente así, porque podía prometerles el infierno. Mezclando vascos y catalanes, creé una mentalidad, una alquimia absolutamente distinta.

-¿Pero usted conocía a los vascos?
-Después de 5 años como jugador, había jugado contra ellos, los había visto, habíamos discutido, en definitiva tenía analizada su mentalidad. No sé, es psicología mezclada con antropología, pero forma parte del trabajo del entrenador. Yo no sólo compraba jugadores buenos sino que también respondieran a cierta necesidad. 

-¿Como Michael Laudrup en el 89?
-Sí, los daneses tienen una facilidad desconcertante para aprender un idioma en 3 meses. Se adaptan rápidamente. Lo mismo Stoichkov, fui a buscarlo a Bulgaria cuando nadie lo conocía. Romario estaba desde hacía 5 años en el PSV. Guardiola estaba a un paso de dejar el club porque nadie creía en él. Con Sergi y Ferrer, la gente no veía más que su altura, pero no su talento.

-¿Cómo impuso sus ideas?
-Se precisaba de presionar en busca de la calidad, el talento, y la técnica que hace la diferencia, no en el físico. Miren las selecciones españolas. Antes de que ganaran algo, se decía que estaban compuestas de jugadores de talla pequeña. Pero si tienes gente baja, no te conviene defenderte entonces hay que jugar al ataque, porque en el fondo tienes grandes chances de perder. Pero estos pequeñitos, si son veloces, vivos, talentosos... mi Barcelona sabía gestionar el balón, ocupar los espacios, ganar.... Hasta el portero tenía que saber jugar al fútbol, algo que ahora está mucho más difundido. Pero a mí me decían: "Johan, nuestros jugadores sufren en los córners". Era verdad, por eso no teníamos que generarnos ninguno. Y por esto jugábamos con pressing alto, pelota al pie y no por el aire. El fútbol se juega con los pies, pero es la cabeza la que comanda. 

-¿Qué significaba para usted el fútbol?
-
Cuando me entrenaba, al igual que cuando jugaba, quería sólo divertirme y después ganar. Pero a veces perdía. ¿Y entonces? No era ninguna catástrofe. Holanda disputó tres finales del mundo y las perdió. ¿Pero cuántos países llegaron a tanto? Es cierto, podría haber salido mejor, pero en el Mundial 1974 para la gente nosotros fuimos ganadores morales. Y esto es el elogio más bello que se pueda recibir. Miren a los chicos: no quieren ganar, quieren sólo divertirse. La derrota forma parte del juego, y hay que aceptarla.

Por Cherif Ghemmour y Javier Prieto-Santos
Extra Time, La Gazzetta dello Sport, martes 1 de septiembre de 2015, todos los derechos reservados.