25 | SEP 2017
ECO SWITCH
01 ABR | 2015
Øtras de Doha, Doha, Qatar
Los obreros del Mundial de Qatar, un trabajo al borde de la esclavización
La llegada de mano de obra extranjera se disparó desde 2012, pero también el número de trabajadores muertos: un informe estima que podrían ser 4.000 para cuando se realice la Copa del Mundo 2022.
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l 94% de la población de Qatar, alrededor de 1,4 millones de personas, son trabajadores extranjeros. Vienen desde distintos lugares del planeta para desempeñarse en la construcción. Muchos de ellos son de Nepal. Vaya ironía: el país que difícilmente pueda ser parte de un Mundial, aporta su mano de obra para que exista uno. Sin los nepalíes, bengalíes e indios, el Mundial no llegaría a ser realidad. El problema es que la mano de obra muere. Los obreros del Mundial trabajan 15 horas diarias, 6 días a la semana. Ganan a razón de 8 dólares al día. Viven en el país con ingreso per cápita más [...]

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Desde la redacción de MUNDBØL, en alguna pequeña isla perdida en medio del Oceáno, esperando que aparezca un mensaje en una botella.
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[...] r cápita más alto del mundo. Pero no pertenecen a él. Son como embajadas. Rehenes. Esclavos. Son aliens insertados en una nación que no responde por ellos; prisioneros de empresas contratistas del Estado; un ejército listo para pelear la guerra contra el desierto, el calor y la arena, los virus, las cucarachas y la falta de higiene, pero que no recibirá ninguna medalla si llega a vencer.

Según un informe de la International Trade Union Confederation (ITUC), para el año 2022 allí habrán muerto 4000 obreros. Las causas más comunes de muerte son los accidentes y los paros cardíacos. El Mundial podrá jugarse en invierno para evitar las temperaturas demenciales, pero la construcción no puede hacerse sólo en los meses menos calurosos del año.

A los obreros se los fuerza a trabajar sin pausas con 50 grados y se les niega la posibilidad de tomar agua libremente, denunció Amnesty International. Una investigación del diario inglés The Guardian reveló que entre junio y agosto de 2013 murieron 44 obreros nepalíes. La embajada de India en Qatar confirmó la muerte de otros 700 trabajadores entre 2010 y 2012.



En Qatar no existen leyes laborales ni derecho a huelga. A los obreros recién llegados se les retira la visa y el pasaporte, y quedan aislados detrás de una pared invisible. Es el sistema conocido como kafala, que obliga a los trabajadores no calificados a tener un sponsor, normalmente su propio empleador, responsable por su visado y su estado legal. Ese sponsor autoriza cambios de residencia, transacciones bancarias o la solicitud de una licencia de conductor. Human Rights Watch denunció esta modalidad como esclavitud moderna.

Muchos de los trabajadores aducen que llegaron engañados por una paga mejor, 800 dólares al mes, y se encuentran con menos de 200. Otros arrepentidos sostienen que no podrían volver ni aunque quisieran, porque para hacer el primer viaje, sacaron préstamos a tasas usureras que no pueden pagar. Viven agrupados en barracas, duermen hacinados en el piso, y se quejan de no tener cubiertas las necesidades más básicas. Es común que se les adeuden sueldos o que firmen la conformidad por haber recibido un dinero que nunca llegó, sólo a cambio de recuperar su pasaporte para poder irse.


La llegada de mano de obra extranjera a Qatar se disparó desde 2012. Dos millones de trabajadores se sumarán en el transcurso de los próximos años para completar a tiempo las obras de estadios, infraestructura y hotelería. Antes de anunciar la mudanza del Mundial para noviembre/diciembre, Joseph Blatter esbozó una queja respecto del abusivo sistema kafala, pero su comunicado, tras una reunión con el emir qatarí Sheikh Tamim, fue demasiado positivo: “Como varios grupos de derechos humanos notaron recientemente, se evidenció un progreso en los standards de construcción del 2022, pero debe hacerse más para garantizarles condiciones uniformes de trabajo a todos. Es claro que Qatar toma muy en serio la responsabilidad de organizador y ve la Copa Mundial de la FIFA como un catalizador para un cambio social positivo”.

En Europa se hicieron manifestaciones para denunciar el maltrato de los obreros del Mundial. “Tarjeta roja para la FIFA. No hay Mundial sin trabajo digno”, fue el slogan. En Bélgica, simbólicamente jugaron al fútbol en una burbuja, una metáfora perfecta.  [Ø]