25 | MAY 2017
ECO SWITCH
01 ABR | 2014
Øtras de Madrid, Madrid, España
El libro que dará la vuelta al mundo en 40 historias de fútbol
Niños juegan al fútbol en Chad, una de las historias del libro de David Ruiz.
Una charla con David Ruiz, antes del lanzamiento de su primer libro, Fútbol que estás en la Tierra.
P

idale se acercó con más miedo que vergüenza portando ese extraño ovillo que resultó ser una pelotita artesanal hecha a base de calcetines. Le propusimos un cambio de esféricos y el renacuajo, embutido en una suerte de Toga 'a la romana' que, agudizando mucho el ingenio y la vista, era en realidad una enorme camiseta raída de la selección española, aceptó con un leve movimiento de cabeza que encendió los siemprevivas de sus amiguitos. 'Bravo, Casillas', le espetó Alhassane, otro jugador de futbolín que contemplaba embobado la reliquia que ya obraba en poder del meta de la 'roja' chadiana". [...]

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Desde la redacción de MUNDBØL, en alguna pequeña isla perdida en medio del Oceáno, esperando que aparezca un mensaje en una botella.
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[...] Este es un fragmento del libro Fútbol que estás en la Tierra, el primer libro de David Ruiz, a quien podemos darnos el lujo de leer en MUNDBØL. Ruiz nació en Holanda, creció en España y desarrolló su profesión sumando millas en todo el mundo. Sus reportajes para el diario Marca incluyen las historias más curiosas de cuatro Mundiales, tres Eurocopas, cinco Copas de África, dos Copas de Asia, una Copa América, dos finales de Champions, seis de la Copa UEFA, cuatro Mundiales Sub 20 y muchas otras competiciones. 
 
-David, cuéntanos de qué se trata esto de que el fútbol está en la Tierra. ¿O es la tierra? Porque ya vimos de anticipo unas instantáneas maravillosas de niños jugando descalzos en Africa.

-Creo que son ambas cosas las que trato de reflejar en las 40 historias que integran el libro. El fútbol cuenta con millones de adeptos en todo el planeta. Vayas donde vayas encuentras a gentes de la más diversa índole y estrato social disfrutando y compartiendo una actividad que ha sido capaz de generar como ninguna otra espacios comunes a prueba de prejuicios raciales, bombas y religiones. Luego está lo de su simplicidad a la hora de participar activamente de él. Basta un balón o casi cualquier objeto con forma esférica y dos abrigos o piedras para improvisar un mano-a-mano o un partido a mayor escala. Tal práctica llega hasta el delirio en África. Los niños lo idolatran porque es el único lujo que pueden darse a diario en una vida mísera e indigna que, en no pocos casos, puede tocar a su fin en las horas siguientes.

-¿Qué nos puedes decir sobre el proyecto de escribir este libro?
-La idea fundamental es tratar de reflejar, a través de experiencias personales por todo el mundo, la singular capacidad que tiene el balompié para conectar a la gente, venga de donde venga y haga lo que haga. Porque para muchos se ha convertido en una auténtica religión, la que más adeptos tiene en este nuevo siglo que acabamos de iniciar. Esa tesis convive en el interior de cada relato con las peculiaridades de cada sitio: cultura, gastronomía, costumbres, ritos... El libro gira en torno al fútbol, pero también sobre la cantidad de cosas y personas maravillosas que descubres viajando, mi otra gran pasión.

-¿En qué consiste la edición de un libro bajo la fórmula del 'crowdfunding'?
-Los autores presentamos nuestro proyecto con el apoyo técnico de una editorial, en este caso Pentian, y luego el público tiene la posibilidad de apoyar económicamente la edición del libro, en calidad de 'mecenas', a través de su página web (pentian.com). De ese modo, el mecenas, además de asegurarse una copia del libro, ya sea en papel o en digital, cuando vea la luz, se convierte en socio y participará de los royalties que generen las ventas. Además, su nombre figurará en los créditos del libro.

-En muchos casos, da la impresión de que uno se toma una pausa para escribir un libro. En tu caso, daría la impresión de que el libro lo estabas escribiendo desde mucho antes de empezarlo, con tanto viaje a la caza de historias.
-Estás en lo cierto. Este libro lo tenía en la cabeza hace bastante tiempo. Incluso sabía cuál sería la foto de portada desde el mismo momento en que la tomé dos años atrás en Guinea Ecuatorial. Lo único que me faltaba era encontrar el momento y la editorial justa para dar forma a todas esas historias. He de confesar que el entusiasmo que mostró Pentian desde el primer instante por mi proyecto resultó determinante para que en breve vaya abrirse esa Caja de Pandora que llevo en mi mochila desde hace años.

-¿En qué consiste el proceso de elegir las historias que saldrán publicadas? ¿Por geografía, por la sensación que te hayan causado?
-He tratado de combinar ambos aspectos. Sin duda que la premisa fundamental era contar historias de todos los continentes. A partir de ahí, la elevada cifra que vamos a incluir me ha permitido incluir en la selección varias que tienen para mí un significado muy especial, desde el punto de vista humano y también periodístico.

-Imaginamos que el fútbol te ha hecho emocionar, pero no (sólo) con el gol de Iniesta en la final de Sudáfrica, sino al ver que era lo único a lo que se aferraban en distintas partes del mundo llenas de carencias.
-Por descontado. Creo que el propio Iniesta se emocionaría más viendo in situ a un grupo de niños chadianos o angolanos perseguir como posesos un ovillo de calcetines en medio de un océano de arena, que si batiera de nuevo a Stekelenburg en el Dia de la Marmota del España-Holanda. No tengo dudas.

-Si tuvieras que recomendarnos un compañero de viaje para ver al fútbol que estás en la Tierra, ¿a quién recomendarías?
-Bora Milutinovic. No conozco a nadie mejor. Por su manera de ser, su condición de viajero impenitente y sus conocimientos del fútbol y de la vida. Me siento un privilegiado por haber disfrutado de su compañía y, al mismo tiempo, aprendido tantas cosas. No es casualidad que sea el protagonista en tres de las historias que salen en el libro.

-¿Notas que está en ascenso el viajero de fútbol? ¿Alguien que se dedica primero a ir a ver partidos y luego a visitar lugares, en ese orden?
-Me parece que no. Yo creo que quienes lo hacemos lo hemos convertido en una forma de vida. Siempre que sacamos un billete de avión miramos el calendario de la liga de ese país para ver si hay chance de ver este o aquel partido, o tienes en la cabeza un reportaje que hacía tiempo querías hacer y ahora tienes la excusa perfecta. Entiendo que la mayoría de compañeros que viajan a hacer reportajes o ver fútbol a otros países lo hacen como enviados especiales de sus medios, no por amor al arte.

-¿A qué lugar de los que has conocido no te gustaría volver?
-Volvería a todos. Evidentemente, a unos antes que a otros. Pero todos los lugares te dejan algo. Un rostro, una charla, una gambeta. Y ese algo hace que merezca la pena regresar.

Mali, Africa.


-Estuviste en zonas muy variadas. ¿El fútbol es un lenguaje común que abre puertas en todos lados?
-Como dije antes, ese es uno de los secretos del éxito de este deporte que le ha llevado a trascender los estadios para convertirse en un fenómeno mesiánico con independencia de factores económicos, históricos o de fe. A mí personalmente me ha sucedido en más de una ocasión encontrarte viajando en una situación complicada que, de repente, se ha destrabado por el simple hecho de comenzar una conversación futbolera. Es pura magia.

-Hablemos un poco de fútbol: ¿cuál creés que ha sido la influencia real del Barcelona de Pep a nivel mundial? Estuviste en casi todos los países y lo viviste en carne propia.
-Creo que la clave de su trascendencia planetaria ha sido una combinación de dos factores: su estilo y sus resultados. En muchos lugares quieren seguir ese estilo por el simple hecho de que ha tenido éxito, ha logrado resultados. Indudablemente que colma el ideario romántico de cualquier deporte de equipo: ganar jugando como los ángeles. Pero, por encima de todo, ganar. Siempre digo que el Arsenal tuvo momentos fantásticos de fútbol, pero a la larga lo que ha quedado es que Wenger es un perdedor.

-¿Cuáles son las prioridades una vez que llegas a un país en el que no habías estado anteriormente? ¿De qué modo te organizas?
-Casi siempre trato de establecer contacto con alguien de allí. Por suerte, tantos años yendo de acá para allá me ha dado la posibilidad de tener una agenda de contactos muy amplia, de modo que siempre encuentras algún amigo que tiene un colega de confianza en ese país al que quieres ir. Eso te allana mucho el camino, especialmente a la hora de saber cómo y dónde debes moverte. Si no se da ese caso, pues te buscas la vida tratando de hablar con alguien de la de federación local.

-¿Tuviste miedo en alguno de los destinos que visitaste? Dónde?
-No es la palabra apropiada en mi caso. Sí que me impresionó la vez que, estando en el sur de Nigeria, el ejército me prohibió salir del hotel porque, me dijeron, "si cruza esa puerta le van a matar". Así que durante una semana me limité a ir del hotel al estadio con escolta. En Irak también me impactó mucho escuchar de noche el tableteo de ametralladoras a la vuelta de la esquina o ver coches calcinados después de que unos terroristas hubiesen inmolado.

-¿Qué lugares te queda pendiente visitar?
-Uff. El mundo es muy grande, así que siempre habrá desafíos pendientes. Uno de los que me ronda de continuo por la cabeza es Alaska.

-Tu cuenta de twitter hace mención al AZ Alkmaar. ¿Por qué?
-En realidad para despistar... No me apetecía poner mi nombre por aquello de que nunca me gustó la notoriedad, y si ponía que era periodista del diario Marca, donde trabajaba cuando me dí de alta, era probable que mucha gente estuviera pendiente de lo que decía o lo que no. Se me ocurrió usar el nombre de un equipo de mi país de origen, Holanda. No quería poner nada del Ajax, que es mi escuadra, así que me decanté por azalkmaar67 al ser un equipo que siempre me cayó muy simpático.

-Recientemente estuviste en la zona de los Balcanes. ¿Qué experiencia rescatas de aquella visita?
-Cada minuto allá es una experiencia memorable. Es algo que trato de explicar en el capítulo del libro que le dedico a Bosnia. Hay pocos lugares en el mundo que me fascinen tanto como Los Balcanes. Sus gentes, su música, su capacidad para amar y odiar, sus paisajes conmovedores, el aire que a veces se corta con un cuchillo de lo denso que viene... Seguramente el lugar donde mejor se aprecia mejor todo eso a un tiempo sea en una cancha de fútbol. Y si es en un duelo entre un equipo serbio y otro musulmán, mucho más.

-Hablando de fútbol, ¿por qué a España le cuesta tanto generar un jugador ícono a nivel Mundial, habiendo tenido dos equipos que fueron grandes exponentes y protagonistas a nivel Mundial?
-Lo que pasa es que hoy día es imposible luchar contra dos Leviatanes como Messi y CR7 y su caldal inagotable de goles. Fíjate que ni siquiera Ibrahimovic, que para mí esta temporada anda a la par como poco de esos dos fenómenos en goles y espectacularidad, entra de lleno en esa pelea de gallos que es exclusiva del rosarino y el madeirense. Pero si entendemos que el fútbol es un deporte cuya sala de máquinas está en la media cancha, me parece que el fútbol español cuenta desde hace años con un par de jugadores que son de lo mejorcito en toda la historia de este deporte: Xavi Hernández e Iniesta. No creo que sea casualidad que mientras la Roja ha ganado estos últimos años una Copa del Mundo y dos Europeos, Argentina y Portugal estén en blanco.

-No ha salido el primero pero ya te preguntamos: ¿habrá una segunda parte de Fútbol que estás en la Tierra?
-Soy bastante malo con las predicciones, pero lo que sí te puedo adelantar es que historias no iban a faltar para ello. Como dice el señor Bora, hay más tiempo que la vida. Veremos.

Fútbol que estás en la Tierra está en proceso de publicación a través de Pentian y la preventa para ejemplares ebook o papel ya está abierta. Pueden leer un anticipo de una de las historias, en Chad disponibles en la página de anuncio del libro.

Fútbol que estás en la Tierra, en Pentian.