25 | MAY 2017
ECO SWITCH
15 MAR | 2014
Asociación Sueca de Fútbol SvFF, Solna, Suecia
Jonas Eriksson, protagonista de la inusual parábola del árbitro millonario
Jonas Eriksson, árbitro internacional desde 2002.
Si para algunos el arbitraje es un sufrimiento, este magnate sueco demuestra que lo hace verdaderamente por amor a la profesión.
T

iene un nombre común y un apellido común. Lo que no es tan común, ni en Suecia ni en ningún otro país del mundo, es su profesión y su cuenta bancaria. Jonas Eriksson es árbitro. Y también es un magnate. El mundo del arbitraje y el de los negocios son absolutamente distantes, pero Eriksson (Lulea, 1973) logró unirlos. En 2011, este empresario que ya lleva dos décadas en el arbitraje, decidió vender el 15% de las acciones de IEC in Sports, una empresa de TV sueca que lentamente se convirtió en un global player, con oficinas en Estocolmo, Lausanne, Sydney, Hong-Kong y Dubai. La venta de ese [...]

Twitter: @mundbol
Desde la redacción de MUNDBØL, en alguna pequeña isla perdida en medio del Oceáno, esperando que aparezca un mensaje en una botella.
Compartir
[...] paquete accionario convirtió a Eriksson en un millonario de la noche a la mañana. Pero jamás se le pasó por la cabeza abandonar el silbato, admite.

"Todo el dinero no ha cambiado nada. Lo mejor que hago en mi vida es seguir arbitrando", cuenta Eriksson. Algo de razón tiene: desde que decidió vender sus acciones, su carrera como árbitro fue en aumento. Ya dirigió en la Euro 2012, fue designado para la última Supercopa de Europa y está confirmado en el plantel de jueces que viajarán a Brasil 2014.

Eriksson había adquirido aquel 15% de IEC en 1998 y gracias a la oferta de un amigo, Peter Jihde, que le ofreció formar parte de un proyecto que estaba encarando junto a unos conocidos. Por entonces, a IEC in Sports la formaban cuatro personas. Hoy son más de 40 y poseen los derechos de buena parte de los eventos deportivos del país. Esto atrajo el interés del grupo francés Lagardère. De un día para el otro, a Eriksson le aparecieron unos 12 millones de euros en su cuenta.

También, como cualquier árbitro, tuvo sus momentos de polémica, especialmente por faltas no cobradas dentro de las áreas. En Escocia aún se le acusa de no pitar un claro penal para el Glasgow Rangers, en un partido de Champions League contra el Sevilla en 2009. El Barcelona todavía reclama dos penaltis en el 0-0 contra el Milan en el Giuseppe Meazza, en 2012. En 2014, Eriksson fue el blanco de las críticas del Ingeniero Manuel Pellegrini, tras la derrota del Manchester City 2-0 contra el Barcelona.

Pellegrini aseguró que el penal había sido mal cobrado y que el árbitro no había sancionado una falta sobre Jesús Navas. Indignado, el entrenador chileno fue más allá: "No es bueno que pongan a un árbitro de Suecia y además un árbitro que había cometido un error contra el Barcelona en la fase de grupos. En el fútbol, hay países más importantes que Suecia. Sentí que favoreció al Barcelona desde el principio hasta el fin". Obviamente, Pellegrini fue suspendido por la UEFA. Por más que económicamente esté salvado, Eriksson no le teme a la crítica; al contrario, disfruta de su profesión.

En un fútbol que se rige por futbolistas millonarios, la aparición de un árbitro que tenga tanto dinero como algunos de ellos no debería sorprender. Lo que aún debe ser discutido es la profesionalización de la profesión. Para que más árbitros puedan hacerse millonarios por dirigir bien en un campo de juego, y no por vender las acciones que le compraron a un amigo 15 años atrás. [Ø]